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Otros jesuitas hablan del padre Alberto Hitschfeld SJ:
Juan Cristóbal García Huidobro SJEstudiante jesuita, realiza estudios especiales previos al Magisterio. Ex alumno colegio San Ignacio El Bosque. jugarcia@alumnos.uahurtado.cl Lo conocí en Antofagasta. Hace tres años, cuando yo estaba en 2º año del Noviciado. Es que me tocó ir a la Comunidad del Colegio San Luis de Antofagasta por un mes, a hacer una experiencia de Inserción Comunitaria. Trabajaba un poco en el Colegio, y hacía trabajos de reparaciones en la casa de la Comunidad. Pero lo principal era la vida con la Comunidad Jesuita de allá. Y claro, allá vivía el Padre Hitschfeld. Lo acompañaba a caminar casi todas las mañanas (en esa época salía a dar un paseo de una vuelta a la manzana todas las mañanas, lo que era bastante para un tipo de su edad, si se piensa que tenía que bajar y subir escaleras desde el 4º piso, donde estaba la comunidad.) Conversamos mucho. También celebramos misa juntos, los dos, varias veces. Y lo ayudaba a bajar a la capilla del Colegio a confesar (era su apostolado dominical.) Por supuesto, en medio de eso, mucha conversa, me daba muchos consejos de vida eterna, también pelábamos a medio mundo, etc. Así fue como lo conocí, compartiendo con él durante ese mes en Antofagasta, el 2003. Después lo he acompañado más en Santiago (cuando vino el 2005 a operarse), y ahora que vino para quedarse. Siempre me ha impresionado de él su amor por Jesús y la Iglesia. También su piedad, además de su hondo sentido de Compañía de Jesús... Es fiel, como un perro sabueso, fiel, muy fiel. Creo, honestamente, que es un viejo santo (y con eso no digo nada parecido a ingenuo, porque es todo lo contrario.) Supongo que los años lo han ido haciendo más simple y afable, porque lo que me han contado de él en Puerto Montt como prefecto (ufff!!!), no lo veo para nada en él ahora que está mayor. Tal vez es cierto que con los años se fue "ablandando", si puede decirse así (porque se supone que en Puerto Montt era muy, muy, muy estricto.) Me acuerdo que, en una de esas caminatas por la manzana del Colegio en Antofagasta, un día me hizo entrar a una dulcería. Fue al mesón, y pidió 7 bombones de esos de "cereza al cognac"). Después pidió un Sahne-Nuss, y me lo dio, diciéndome que con eso me hacía su cómplice, y que no aceptaría un no por respuesta. Ahí supe que el viejo tenía la costumbre de comerse un bombón cada noche antes de acostarse... era su placer culpable. Y que lo hacía piolita... No dejo de reírme y admirarlo cada vez que lo recuerdo, porque ello expresa toda su pillería y su ternura juntas. Ahora en Santiago, cada vez que lo veo me pregunta si rezo lo suficiente, y si pido con suficiente fuerza la fidelidad y la perseverancia como dones de Dios. Junto con esas preguntas sé que están también sus oraciones fieles por mí y por todos nosotros. En fin... eso se me ocurre al recordarlo. El viejo es un santo.
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