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hablan de Claudio BarrigaSJ:
Cristián Meneses SJ
Estudiante jesuita,
chubisj@yahoo.com
Han sido tres lugares comunes con Claudio: el MEJ, la población Los Nogales, y la colaboración con la Hermanas Adoratrices en el apoyo a mujeres que tienen que sobrevivir prostituyéndose.
Ahora que Claudio parte a Roma, el sentimiento esencial es de mucho agradecimiento por lo que hemos compartido, por lo que he aprendido de su testimonio: sacerdote jesuita que peregrina y compromete su sacerdocio al servicio de vidas marginadas. Las bendice, las acompaña, les regala amistad. Inquieto por calmar la sed de Dios de los que se sienten sin mérito y derecho (pero que en el fondo de su corazón saben que Dios está con ellos). Creativo con los niños, sencillo en su llegada. Preocupado por sus compañeros, cercanos y lejanos, pronto a salvar la proposición del prójimo. Disponible en misiones pequeñas y grandes, las emprende con humildad y confianza en Jesús. Amante de la alegría y la música.
Gracias Claudio, sobre todo por enseñarme a que antes de salir a servir hay que encomendarse al Señor. Que Dios te bendiga mucho en tu nueva misión.
Víctor Hugo Godoy Vargas
Jefe Depto. Comercial de empresa de ingeniería eléctrica
ventas@clas-sa.com
Conozco a Claudio desde el año 1992, donde me tocó vivir un encuentro juvenil. En ese tiempo yo era un joven que creía que Dios había sido inventado por aquellos que provocaban dolor y pobreza a los demás. En dicha experiencia me di cuenta de todo lo que me había perdido por tener tan tergiversada visión de la realidad y espiritualidad. Pues bien, Claudio fue clave en mi conversión y desde allí entablamos una maravillosa, sólida y mágica amistad.
He conocido muchos sacerdotes en mi vida y he trabajado con muchos de ellos, pero Claudio es un "cura de tomo y lomo". Es impresionante como irradia a Jesús, sin duda Claudio no podría ser otra cosa que sacerdote… y de los mejores.
Durante los años que trabajamos juntos en la Parroquia Jesús Obrero, recuerdo sus paseos por el patio, donde los jóvenes y niños se acercaban a saludarle con mucho cariño. Lo mismo ocurría en ferias libres, campamentos y poblaciones. Las "viejas" como él les llamaba con cariño a las señoras de los sectores aledaños, se lo peleaban para que fuera a visitarles, y debo reconocer que Claudio disfrutaba con eso ( lo que demuestra que es algo vanidoso.... ¡nooo... es harto vanidoso! ) pero bueno, nadie es perfecto.
Claudio me preparó para mi primera comunión, es mi padrino de confirmación, me casó y vivió todo el dolor junto a mí, de mi nunca esperada separación. Cada vez que llega a mi casa mis niños (que viven conmigo) se le cuelgan en su cuello y antes de dormir le piden la bendición, bendición que habitualmente yo les doy, pero mis hijos dicen que el Tío Claudio tiene más "poderes".
Cuando me pidieron hablar de mi gran amigo más que describirle como ser humano, pensé que era más apropiado contar algunas experiencias de vida, porque sólo allí se puede reflejar lo verdadero y entero de su ser. Ahora, en esta nueva etapa de su vida, que no me cabe duda lo hará muy bien, hará lo que siempre ha soñado hacer, evangelizar por todo el mundo.
No me resta más que agradecer al Señor por haber puesto en mi vida, la de mi familia, la de mis amigos y en la de muchos otros a un grande: ¡te queremos Claudio!
Rafael Martins SJ
Diácono, estudiante jesuita etapa de Teología
ramar.sj@gmail.com
Conocí a Claudio en 2004, cuando llegué a Chile para hacer mi etapa de formación de la Teología. Pero era como si ya lo conociera de antes, por las informaciones que ya tenía de él por su paso en Brasil. Era como que ya fuera una persona conocida por todo lo que la gente de allá hablaba de él y por el cariño que le tenía.
Los encuentros esporádicos con Claudio eran siempre gratos, porque eran siempre ocasión de hablar (en portugués) de lugares, situaciones y personas conocidas, en fin, de sentirme un poco “en casa”.
Al vivir con él en la misma comunidad en el año pasado, se me confirmaron todas las informaciones que tenía desde Brasil. Es realmente una persona cautivante, sencilla, alegre, con un profundo amor por el Señor, por su vocación y por las personas, sobretodo las más sencillas. Me encantaba ver que había perseverado aquí en Chile el trabajo iniciado en Brasil, de visitar las prostitutas en la calle, llevándoles solidaridad y palabras de cariño y de esperanza; su dedicación al MEJ y al Apostolado de la Oración, con quien también yo vocacionalmente me identificaba y que animaba a veces nuestras conversas; su disponibilidad para estar siempre viajando por el país, difundiendo y animando el trabajo del MEJ y AO, y al mismo tiempo su preocupación con nuestra comunidad, por su poca presencia en función de estos mismos trabajos (pero nunca dejamos de sentir su cariño y su preocupación en querer servirnos y ayudarnos en nuestros proceso de formación, como estudiantes jesuitas).
Ahora “Claudiño” va estar en función de la misión universal de la Compañía, como asesor mundial de MEJ y AO. Seguirá encantando a más personas en otros tantos lugares. Contagiando a muchos con su modo alegre y disponible de amar y servir.
Wally Landsberger
Colaboradora de Claudio en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Arica
wallylan@vtr.net
Claudio fue mi acompañante espiritual durante mis más duros años de separación matrimonial y
también los más gozosos, ya que le pude consagrar mi vida a Dios con su ayuda.
Ha sido un fiel testigo para mi del amor de Dios hacia sus elegidos, los más pobres, y como resultado me traspasó sus ideales y junto con otros sacerdotes de la Companía he quedado prendada de sus ideales, muy quijotescos para estos tiempos, sin duda. Pero me encantan y dan sentido a mi vida.
Lo acompañé en retiros para los jóvenes y su carisma no tiene igual. Su jovialidad se le pega a la piel a una cuando lo ve actuar.
Estoy segura que en Roma hará una excelente labor, para la mayor gloria de Dios. |