Otros
hablan de Carlos Hurtado SJ:
Alberto Santibáñez Uribe
Ex alumno
Conocí a Carlos Hurtado cuando ingresé al colegio San Ignacio de Concepción, del cual él era Rector. Maestro, profesor, animador incansable, organizador, constructor de sueños que a tantos nos beneficiaron, pastor y amigo. Hemos sido muchos, miles tal vez, los que han sido acogidos en su inmenso corazón y acariciados por su espíritu de servicio. Con tesón consiguió motivar a una comunidad estera para poder sacar adelante aquella pequeña escuela que hoy es un gran colegio. Recuerdo que, temprano, en las frías y lluviosas mañanas penquistas, nos esperaba con la mano extendida, con una sonrisa cariñosa o con alguna matutina carrera que nos permitiera entrar en calor y vencer el frío. ¡Todos los niños del primer ciclo corriendo detrás del Padre Carlos! 15 años de servicio en Concepción, toda una vida entregada al Señor.
Siento haber heredado de él la obsesión por el trabajo bien hecho, el servicio presto, mi vocación de cristiano comprometido, inmerso en un mundo que sufre, lleno de Cristos que esperan el calor de la fe, de la solidaridad concreta y no retórica. Siento haber heredado de él mi particular vocación de Iglesia y mi profesión.
Carlos Hurtado es un prohombre dentro de la Compañía de Jesús, ha hecho vida la misión de la Compañía al ser un infatigable “promotor de la fe y de la justicia”. Representa todo lo mejor de la educación ignaciana. Nunca podré olvidar esas frases tantas veces por él dichas: “la mejor educación para los que tienen menos”, “hombres y mujeres para los demás”, haciendo vida la visión educativa del Padre Arrupe y el proyecto de persona del Padre Hurtado, que nos mostró en Jesucristo “el ideal del cristiano”.
El Padre Carlos es un regalo de Dios en mi vida, una flor sembrada por San Alberto Hurtado para la mayor gloria de Dios y ejemplo nuestro.
Emilio Vergara SJ
Sacerdote Jesuita
Carlos Hurtado ingresó a la Compañía de Jesús el año 1940, habiendo tenido como director espiritual al Padre Alberto Hurtado.
Desde los comienzos de su vida religiosa mostró sus habilidades de hombre organizador y práctico. Fue bedel en el Noviciado y mostró variadas iniciativas en sus actividades.
En el campo de lo social, tuvo inquietudes que se fueron manifestando desde su vida de estudiante. Fue iniciador de los trabajos en el Hogar de Cristo y obras sociales.
Es un buen amigo que sabe cultivar sus amistades por su trato y servicialidad.
Algo muy destacado en su vida ha sido su aporte en lo educacional. Ha sido Rector de Colegio e iniciador en Chile de la educación personalizada, materia sobre la cual escribió un libro para ser trabajado en nuestros colegios.
Carlos Hurtado es un buen religioso y trabajador infatigable que, a pesar de sus años, continúa en múltiples labores en lo social y educacional.

Francisco Sarmiento y María Pía Droguett
Laicos ignacianos
Conocimos al padre Carlos hace ya más de 5 años. Como matrimonio estábamos comenzando nuestro caminar de experiencias de Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Carlitos, como cariñosamente le llamamos, ha sido para nuestra familia un gran puntal en los momentos claves, tanto en los consejos sabios para la orientación de la formación de nuestros hijos, como un norte a seguir, basado en su amor a Jesucristo y su gran consecuencia de vida. En ella el proyecto del Evangelio ha sido su razón de ser, el carisma ignaciano. El sello marcado por su antecesor y motivador de su vocación sacerdotal, San Alberto Hurtado, lo tiene en todo sus poros.
Educador por excelencia, trabajador y apasionado en todo lo que hace, carismático y jugado por los más pobres, a veces un tanto atolondrado e impulsivo en sus planteamientos pero muy coherente y consecuente en sus convicciones.
Este padre y amigo, nos ha ido orientando poco a poco para ir metiéndonos en el discernimiento ignaciano, herramienta fundamental para la toma de decisiones y en el ir contestando esas preguntas que cada día nos suenan como un gran llamado ¿que hicimos, que hacemos y qué haremos por Cristo?
Gracias Carlitos por todo tu tiempo entregado, esperamos en la práctica no defraudarte con tus sabios consejos. Tu vara de compromiso con el Señor es muy alta, pero al mismo tiempo tendedora para los que hemos visto parte de tu inmenso caminar, lo que nos motiva en el ámbito laical, a seguir tus pasos con el amor ferviente a Cristo nuestro Señor.
|