Otros
hablan de Juan Díaz SJ:
Gloria Comparini
Secretaria Ejecutiva Vicaría para la Educación
Conocí a Juan como encargado de Pastoral del colegio San Ignacio y luego como Rector del mismo colegio. Nuestra relación colegio-familia dio inicio a una larga amistad donde mis hijos y sobrinos fueron los puentes de unión.
Hace 5 años atrás Juan fue nombrado Vicario para la Educación por el Cardenal Errázuriz, y me fue a buscar para ser su Secretaria Ejecutiva. No me costó tomar la decisión de dejar el cargo que ejercía en un colegio, porque consideré que trabajar al lado de Juan sería un privilegio.
No me equivoqué: fueron cuatro años de estrechar lazos, remar juntos y enfrentar desafíos educacionales, no menores.
Su profunda vocación sacerdotal, su inmenso cariño por los jóvenes y la convicción de que sólo la educación puede generar cambios estructurales en la sociedad, hicieron de él un buen Vicario, un “ todo terreno” , un referente consecuente, sabio, sencillo, auténtico y carismático.
Juan debió enfrentar grandes desafíos ya que le tocó el período en que la voz de los jóvenes se levantó reclamando calidad educacional. Como para Juan la calidad es- en todo momento- ley de su vida, no dudó en asistir a las tomas o en convocar a los jóvenes – creyentes o no- para escucharlos, orientar sus actitudes y demostrarles que el diálogo es posible.
Hoy Juan está “de vuelta al colegio”. En los ancestrales muros del San Ignacio Alonso Ovalle resuenan los ecos de su risa, como también su palabra, su homilía, sus clases y…ojalá esos muros publiquen pronto sus escritos.
Juan Pablo Cárcamo SJ
Rector Colegio San Mateo, Osorno
carcamosj@yahoo.com
Es un honor para mí hablar de Juan Díaz. Inevitablemente no puedo separar a “Juanito” de su novicio más querido: Pablo Castro. Los dos somos los únicos novicios que quedamos de su primera hornada completa como Maestro de Novicios.
Mi historia con Juan comenzó ya desde el colegio. Risas, abrazos y estímulos que te hacían sentir el más importante, el mejor, él único; hasta que aparecía Pablo Castro. Pero con todo, esa es una de las características que más valoro de Juanito: su buen humor, su capacidad de “tirar para arriba”, su sincero cariño.
Admiro de él su amor a la Compañía. Juan entró en un tiempo complejo y le ha tocado vivir muchas responsabilidades dentro de nuestro instituto y siempre lo he visto disponible y alegre. Características de un verdadero compañero de Jesús.
Los años van pasando y sigo viendo en él el gozo de ser jesuita y sacerdote. Y sobre todo el gozo de seguir queriendo acompañar la vida de la juventud: vocación primera de este gran hombre.
A Juan le debemos mucho y estoy seguro de que el Señor lo seguirá premiando con la consolación constante por tanto bien que hace a tantos y tantas que le toca acompañar, aconsejar, corregir y animar.
Carlos Campos Castillo
Estudiante de Derecho, Universidad Alberto Hurtado
CA Juanito lo conozco desde septiembre del 2002, a través, de un encuentro de alumnos de colegios católicos, mientras yo estaba en cuarto medio en el San Ignacio El Bosque y él era el Vicario para la Educación del Arzobispado de Santiago. Debo reconocer que me intrigó desde el primer momento que lo ví, ‘este cura tiene algo’, me dije. Desde aquel día, no nos separamos más.
Mi espiritualidad ignaciana (mi fe) se la debo a dos personas: Jorge Radic (discípulo de Juanito) y Juan Díaz. Juanito es una de las personas más espontáneas que he conocido en mi vida, capaz de gritarte en la calle o de callar a todo un restaurante con sus carcajadas, es una persona entretenida que refleja la personalidad que debió haber tenido Jesús: seductora y atrayente (aunque las malas lenguas dicen que cuando se enoja ‘llegan a saltar las cucharas de la mesa’). Seductora porque misteriosamente ‘entra con la de uno, saliendo con la de él’ y atrayente, porque refleja radicalidad y alegría en el seguimiento de Jesús. Para Juanito no existen los trabajos a medias tintas o las cosas mal hechas y eso se refleja en la forma como invita a gastar la vida con radicalidad y esfuerzo, aunque cueste sangre. Una vida para subirse al barco.
Para mí, Juanito es fuego y pasión, la locomotora del tren, la fuerza del océano. Juanito es uno de los regalos más lindos que me ha dado Dios, pues fue la forma concreta de ‘como me sacó de la fila, para dar sentido a mi vida: Amar y Servirlo en todas las cosas, especialmente en la opción preferencial por los más pobres y excluidos de la humanidad. ¡Te quiero viejo!
La Iglesia y la Compañía necesitan de hombres como Juan Díaz sj. |