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hablan de Josse van der Rest SJ :
Pablo Walker SJ
Superior Comunidad Juniorado Padre Alberto Hurtado
pablowsj@hotmail.com
Decir Josse es decir pasión. ¿Cuál es secreto de tanta vehemencia por el Reino?
Nos lo preguntamos en la casa de estudiantes donde gozamos tenerlo por compañero, siempre travieso, deslenguado y cercano. Nos dice que le ve la cara a Dios en la hilera larga de los pobres y que eso da para una vida entera; sabemos que reza con ojos humedecidos y pies en la tierra.
Lo hacía ayer en las tomas de terreno o en los foros contra la especulación urbana. Lo ha hecho por más de cincuenta años. Lo hace ahora empujando programas de vivienda o dando los sacramentos a los viejos de la sala de enfermos terminales.
Hoy temprano partió a Camerún a movilizar programas de para los sin techo. Tiene más de ochenta y yo quisiera ser así cuando tenga esos años.
¿Cuál es el secreto del viejo Josse?
Benito Baranda
Director Social Hogar de Cristo
A Josse lo conocí en la convulsionada primera mitad de la década de los '70, mientras muchos discutían grandes proyectos políticos de uno u otro lado, él estaba con "las patas en el barro" luchando junto a los pobladores de los campamentos.
Allí nos tocó un día sábado –yo estaba en enseñanza media- acompañarlo a armar una mediagua. Nos tuvo todo el día trabajando a punta de garabatos pero con un cariño, cercanía, simpatía y humildad maravillosa; hizo gozar a la familia que vivía a la orilla del río Maipo y con ese entusiasmo logramos junto a ellos levantar la pieza en un espacio muy estrecho.
Luego nos recibió con un niño abandonado que trajimos del sur en nuestro segundo año de universidad, nuevamente nos dijo unas cuantas verdades -duras pero afectuosas- que a mi me marcaron muchísimo.
He aprendido en estos más de 20 años trabajando junto a él en el Hogar de Cristo, que más allá de su apariencia desordenada, de su castellano imperfecto y plagado de insultos, de su crítica despiadada a todo lo que huele a hipocresía y engaño, de su pesimismo discursivo y desesperanza habitual, está el Josse de carne y hueso, llorón y querendón, buen compañero y apasionado por Jesucristo, luchador social incansable y consecuente.
Su humildad diaria, la sencillez de su vida y la cercanía y facilidad para vincularse con quienes más sufren, es un testimonio diario de la encarnación del evangelio en él.
Hace unas semanas lo tuve muy presente y me emocioné mucho. Participé en un Congreso en Bélgica, nunca había estado allí. Conocí a la famosa Sta. Gúdula que para mi era un verdadero misterio; nos instalamos en La Roche-en-Ardenne donde aun quedan algunos tanques de EEUU, seguramente de esos en los que combatió él, y al término de la semana nos fuimos al colegio "Saint Michel" de los jesuitas en Bruselas... todo me hablaba de él, de sus renuncias y de su opción por el Cristo pobre... GRANDE Josse.
Es un amigo fiel, muchas veces indiscreto pero con un gran corazón, su consecuencia de vida y su aprendizaje de la fe junto a los preferidos del Señor marcaron definitivamente nuestras vidas junto a Lorena y nuestros hijos: ¡GRACIAS Josse!
Renato Poblete Barth SJ
Secretario Ejecutivo Fundación Padre Hurtado
Con el Padre Josse hemos sido compañeros por casi 50 años y viviendo en la misma casa por 45 años.
Su inmensa paciencia y espíritu de servicio han hecho de el una persona siempre dispuesta a ayudar y hacer favores reemplazándolo en el trabajo al cual uno estaba impedido de realizar. Le gusta decir que es el "pusing ball" de la comunidad. Gozaba que le tomaran el pelo para alegrar a los demás.
Para mi ha sido de gran ayuda para encontrar a Dios en la vida de comunidad. |