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Otros hablan de Emilio Vergara SJ :


Juan Díaz SJ

Superior Comunidad Colegio San Ignacio Alonso Ovalle

De este jesuita se sirvió Dios para llamarme a la Compañía de Jesús. Lo conocí en Padre Hurtado en unos ejercicios de semana santa para universitarios, a los cuales asistí cuando era estudiante de derecho de la Chile. Tiempo después se metió a una fiesta, mientras yo tomaba ponche en un intervalo de un baile, diciéndome que consagrarse a Dios llenaba la vida. Y tuvo razón.

En ese tiempo admiraba mucho de Emilio, “el Gato”, su capacidad para persistir en las tareas que emprendía. Era porfiado. Unido a eso era un hombre profundamente acogedor con las personas. En mi proceso vocacional me regaló consejos muy sabios. Admiré de él la llegada que tenía con la juventud. Era capaz de reunir a todos los secundarios de los colegios en unas “semanas de la juventud” llegando a ellos con una fuerza y pasión enormes. Transmitía a Jesucristo por todos los poros, especialmente en la celebración eucarística. Formó a toda una generación, inculcando fuertemente lo social y el compromiso por los pobres y desamparados. Inolvidables fueron para mí los trabajos de verano organizados por él en circunstancias difíciles en plena Unidad Popular.

A la larga lo que he admirado en “el Gato” es su fidelidad al Señor y a la gente. Este discípulo del Padre Hurtado, que entró al noviciado muy joven y creo que casi arrancando de su casa, ha mostrado a lo largo de su vida hasta hoy la capacidad de saber llevar adelante la tarea comenzada. Se ha jugado su vida. Por eso se le ve contento y en paz.

María José de la Jara y Javier Castillo

Matrimonio amigo del p. Emilio

Conocemos al Padre Emilio Vergara desde 1965 cuando llegó al Colegio San Ignacio de Alonso Ovalle con una nueva metodología de vivir la fe: las Comunidades de Vida Cristiana (CVX). Emilio siempre se ha caracterizado por ser una persona muy carismática y de una profunda fe que expresa su amor al Señor a través del amor y servicio a los demás.

Una de las preocupaciones que siempre tuvo fue dar a conocer a Jesús  a la juventud, escolares y universitarios. Para ello abrió una Sede en la calle Riquelme, lugar de referencia hasta hoy para muchos jóvenes de la época. Esta preocupación por la juventud lo llevó a otras ciudades de Chile a formar las CVX. Era admirable su fe y tenacidad  para emprender los desafíos que el Señor le ponía por delante.

Cuando Emilio cumplió sus bodas de oro sacerdotales, aunque no fue muy anunciada, la iglesia de San Ignacio de Alonso Ovalle estaba repleta de gente: ancianos, hombres, mujeres, jóvenes, etc. de todas las clases sociales, se podía ver ahí parte del fruto de su siembra.

Emilio siempre ha estado muy cerca de nosotros, nos casó y bautizó a algunos de nuestros hijos, nunca se le ha olvidado de nuestros cumpleaños, de hecho, siempre la primera llamada de saludo es la de él. Tanto nuestros hijos como nosotros queremos entrañablemente a Emilio, por esto podemos decir sin exagerar que él es parte de nuestra familia.