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Otros hablan de Pablo Romero SJ :

Felipe Kast
Economista UC, PhD(c) in Public Policy Harvard University

Pablo es un tipo curioso, en el amplio sentido de la palabra. Es curioso en que le gusta preguntar lo que otros no se atreven, pero también es curioso porque es un personaje extraño. ¿Quién deja una brillante carrera en economía, probablemente el mejor alumno en macroeconomía que tenia la UC en ese momento, y siendo a la vez presidente del Centro de Alumnos, para comenzar desde cero una vida sacerdotal?

¡Alguien que tenía muy clara su vocación! Lo extraño del personaje es que este no es el caso de Pablo. Nadie pensaba que Pablo podría ser sacerdote, probablemente ni el mismo, hasta que lo tiraron del caballo (no fue un rayo, fue su tocayo Pablo Walker). El mérito de Pablo es su honestidad; cuando encuentra una verdad no es capaz de ignorarla. Siempre andaba liviano de equipaje, y no es capaz de tomarse muy en serio los aplausos de esta vida (por algo siempre le gusto mucho Joaquín Sabina). Gran mérito tiene su familia, con quienes es imposible no reírse desde que te sientas a la mesa.
Soy compañero de Pablo desde que teníamos 6 años en el mejor colegio de Chile (CVD). Preparamos la PAA y estudiamos economía juntos. Desde pequeño sobresalía su capacidad analítica combinado con un humor agudo para mirar la realidad. Era el primero en la fila cuando nos formaban por altura, de menor a mayor, pero era el último cuando nos entregaban las notas en el mismo orden. Se movía como pez en el agua entre las matemáticas y la literatura, como si desde niño supiese que las complejidades del mundo no se pueden enmarcar en un par de ecuaciones.

Ya en la adolescencia en Pablo levantaba con frecuencia preguntas filosóficas complicadas, y normalmente se generaban bandos (los buenos y los malos). Pablo no tomaba partido. Leía y escuchaba mucho para luego ubicarse donde los argumentos tuvieran más peso. Confiaba en que la verdad se defiende sola mientras seamos honestos, sin temor a las contradicciones.

Pablo es un apasionado de la vida, siempre querido y admirado por quienes hemos compartido parte de su historia. Es un tipo extraño, de eso que ya no se encuentran. Ligero de equipaje, sencillo, y dispuesto a dar la vida por quienes no tuvieron la misma suerte que nosotros. Si te topas con Pablo no dudes en contarle tus contradicciones más profundas. No solo te dará buen consejo, sino que te ayudara a vivirlas con alegría.

Gabriel Roblero SJ
Asesor CVX Jóvenes Santiago

Con Pablo estamos haciendo nuestro apostolado en CVX Jóvenes de Santiago. Él, como estudiante jesuita de Teología, es acompañante espiritual de jóvenes, guía de comunidades y también apoya la organización de actividades de formación. Pablo es un gran compañero, excelente consejero, animador de personas, y sobre todo me he dado cuenta que es un referente religioso para quienes tratan con él.

Destaco su sencillez y su facilidad de trato, para conversar y preocuparse de lo que otros están viviendo. También he visto en Pablo un gran formador de personas. Sabe acompañar y guiar a los jóvenes para que crezcan y den frutos con sus vidas. Valoro la amistad que genera y la fidelidad que tiene en las relaciones que establece. Tiene muchos y buenos amigos, es un hombre querido y muestra compromiso con aquellas personas que conoce y él quiere.

Hablando como jesuita creo que es importante decir algunas palabras sobre el aporte que Pablo hace con su vida a la misión de la Compañía de Jesús. Al compartir con él se percibe su fe en Jesucristo, Dios encarnado, y su deseo de hacer crecer el Reino de Dios en este mundo. Veo que transmite grandes deseos de paz, justicia y solidaridad, para que se hagan realidad en el mundo. Ciertamente esto contagia y está contagiando a muchos más para que sigan este mismo camino. Pablo tiene mucho que aportar desde los estudios que ha hecho en Economía, así como hoy lo veo muy entusiasmado con los estudios de Teología, una herramienta que le está permitiendo hablar más de Dios. Lo veo siempre reflexionando, buscando cómo hacer las cosas de buena manera, cómo ayudar a otros a ser más felices y conocer más de cerca a Jesucristo.

Doy gracias por tener a Pablo de compañero jesuita, por trabajar junto a él, por ser testigo como su vida es un don para tantos jóvenes. También doy gracias por el enorme cariño que muestra a la Iglesia, y sobre todo por los grandes deseos que transmite al vivir como compañero de Jesús.

Johana Lecaros
Asesora Laica CVX Secundaria, Puerto Montt

A Pablo lo conocí a mediados del 2006, él llegaba al Colegio San Francisco Javier a vivir su Magisterio y yo a punto de darle forma a un llamado de Dios y un gran desafío personal, que era asumir el rol de Asesora Laica de la CVX secundaria de Puerto Montt.

En medio de estas realidades personales, comencé a conocer a un jesuita que compartió con generosidad su vida dedicada a Dios, la manera de vivir su camino de formación y su sentida urgencia por la justicia y los más empobrecidos.

Debo decir que para mi fue un privilegio el poder compartir esta Misión en la CVX, con Pablo, ya que de alguna forma fue escuela viva en diversos aspectos. En él pude ver lo importante del trabajo bien hecho, y cómo toda labor es necesaria, sin importar lo pequeña que esta se sea. Fui reconociendo las fortalezas y desafíos de la vida laical en la iglesia y en la Compañía, la donación diaria del ser humano, sin caretas, y el bien infinito que esto provoca en los demás.

Por todo esto creo justo compartir la gratitud con que recuerdo el paso de Pablo por esta ciudad y por mi vida, agradezco todo lo aprendido, todos los momentos en que me desafió e impulsó a donar lo dado por Dios y olvidar los temores. Agradezco los largos minutos de risas e increíbles anécdotas que se transformaban en nuevos largos minutos de risas, agradezco las complicidades, la fidelidad para con todos, la transparencia al compartir su vocación diariamente. Agradezco la seguridad que traspasa su presencia y se multiplica hacia los demás.

Le pido a Dios que siga dándole aliento infinito a su vocación y salud para vivirla.

Carlos Álvarez SJ
Estudiante Jesuita en etapa Teología, Coordinador de Diseños Curriculares Infocap

De Pablo tengo mucho que agradecer a Dios. Nos conocimos en su entrada a la Compañía, pero preferentemente trabajando juntos como Maestrillos en el Colegio San Javier de Puerto Montt.

Hombre de gran sensibilidad por la justicia, que ha dejado que el Señor vaya tomando la vida, los deseos más hondos y la mirada. De gran agudeza intelectual, sumada a una humildad trabajada, lo hacen tener un sentido del humor que nos entretiene y a la vez nos ayuda a relativizar las densidades inútiles…

Pablo tiene una sensibilidad política desarrollada, es preocupado del mundo y la misión de la Iglesia y la Compañía en él. Delicado en los gestos y preocupado de las personas que tiene a su cargo.

Gran amigo de sus amigos. Doy gracias por ponerlo en nuestro camino y por lo ha hecho y va haciendo a través suyo.

César Barrientos
Universitario y miembro de CVX Jóvenes

Con Pablo nos conocemos desde hace casi 3 años, cuando llegó al Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, mientras yo estaba en 3° medio. Apenas llegó nos acompañó en una experiencia del colegio, una peregrinación por la isla de Chiloé, a la fiesta de Caguach. De ahí en mas sería mucho lo que compartiríamos, en especial el 2007, año en que los dos participábamos del consejo CVX secundaria Puerto Montt.

Durante el tiempo en que Pablo trabajó en Puerto Montt, tuve la oportunidad de compartir con él y conocerlo mucho, nos unían las ganas de seguir el camino de Dios, la alegría para afrontar la vida, incluso el gusto por el fútbol, entre otras cosas. Es alguien que se destaca mucho por sus ganas y ánimo de trabajar por los demás, especialmente por aquellos más necesitados, además de una fidelidad a Dios admirable y una muy buena afinidad con la gente, tanto adultos como jóvenes.

Me acompañó espiritualmente mis últimos años de colegio, y también durante mi camino de la confirmación, y es alguien que es capaz de escuchar a los demás y de dejarse afectar por cómo Dios actúa en otros. Compartimos mucho las historias de cada uno, nos hicimos amigos, conoció a mi familia, y es alguien a quien le tengo mucho aprecio y mucha confianza.

De Pablo estoy muy agradecido porque me ha ayudado mucho, como amigo y también como jesuita, en mi vida espiritual y mi relación con Dios, es una de las personas que me ha ayudado a aprender a amarlo y a sentirme amado por Él, y también a crecer y madurar como persona.

Espero Pablo pueda seguir creciendo en el amor a Dios y en su vocación jesuita, y que pueda seguir entregándose a otros con sencillez y transparencia como lo a hecho hasta ahora.