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¿POR QUÉ SOY JESUITA?

JUAN EDUARDO FUENZALIDA SJ
Capellán Hogar de Cristo Osorno, colaborador pastoral colegio San Mateo Osorno


Porque reconozco que Dios me invita a servir aquí, en este Cuerpo de apóstoles de Jesús. Siento que este es el lugar para jugarme la vida, para desarrollar mis dones, y para entregarme al servicio de otros.

Esta respuesta se ha ido completando a lo largo de los años. Cada etapa de formación, cada actividad y experiencia, me ha confirmado y entusiasmado con esta vida que llevo; reconociendo que con todas mis limitaciones y las limitaciones de la Compañía, este es el lugar para vivir mi vida. Entonces, ¿podría no ser jesuita?

 

PABLO GONZALEZ SJ
Estudiante jesuita etapa Juniorado

Porque al mirar la vida de San Ignacio de Loyola reconocí una invitación bien grande: confiar y dejar que sea Dios quien dirija mis pasos. Encuentro en la Compañía de Jesús un estilo de vida que me invita a desplegar los dones que me ha dado Dios y potenciarlos para el bien de los demás. Despojarse de todo y poner la confianza en el Hijo, para amar y servir la voluntad del Padre.

Ser jesuita es estar disponible para ser enviado a servir donde haga falta. Ser un poco loco para vivir la vida con la libertad de sentirnos protegidos por este Jesús que nunca nos dejará solos; atento a la promesa que Él mismo nos hace: “Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos”. Y velar por la dignidad de las personas, que día a día parece perderse. Ser voz de los sin voz, los abandonados, los marginados, los pobres tanto material como espiritual. Los necesitados, los predilectos de Jesús necesitan de personas que se atrevan a amar y servir más.

MARCO CALISTO SJ
Sacerdote jesuita en etapa de Tercera Probación

Básicamente porque vi en mi experiencia del colegio a jesuitas que eran felices con lo que hacían y eso me llamó mucho la atención. Más tarde, cuando tuve posibilidad de encontrarme ya a solas con Dios, comprendí que la felicidad que veía en ellos venía de una relación simple y bella con Dios, a la cual yo también podía acceder.

Ahora, como hijo de Ignacio, el haber estudiado en un colegio de la Compañía, el ser jesuita era obvio cuando se descubre lo que anteriormente comentaba.

Ser jesuita significa intentar acompañar a quien quiera en sus alegrías, en sus frustraciones y dolores, en todos los aspectos de la vida de las personas. Significa mostrar a un Dios simple, que se da en la vida diaria, por medio de pequeños gestos. Significa mostrar que la fe tiene sentido, que el creer vale la pena. Significa hacer presente a Jesús por medio de los EE, de lo sacramental y de la vida misma.

ENRIQUE ALVEAR SJ
Estudiante jesuita, etapa Juniorado

Ser jesuita consiste en vivir con justicia, esto es, en afirmar que la vida consiste en darse con radicalidad a quienes esperan lo que uno gratuitamente ha recibido.

Ser jesuita consiste en descubrir que el sentido de la existencia tiene que ver con una vida que, inspirada por Jesús, se pone al servicio del mundo y sus urgencias. Queremos ser “hermanos en la vivencia” de quienes sufren en una misión que se mueve en el “barro” mismo de lo humano. Muchas veces con la vida hecha oscuridad, otras con la insoslayable compañía de nuestros límites, pero siempre con los deseos de “soñar tan grande como uno pueda y de hacer lo posible sin amargura”.

Ser jesuita consiste en incorporarse a un “cuerpo” de hombres que “se juntan sin conocerse, se quieren cuando viven y se lloran cuando mueren”.