Otros hablan de Diego Benítez SJ:
Enrique Bosch Ostalé
Médico-Radiólogo
Lo conocí hace algunos años a través de mi esposa, la Coca, pues ambos trabajaban en el colegio San Ignacio. Un día apareció en casa. Simpatizamos inmediatamente. Progresivamente se fue integrando a nuestra familia. Mi hijo Javier era compañero de curso de Martin, uno de sus hermanos y Andrés mi hijo menor perteneció a una comunidad de la cual Diego era asesor. Su transparencia de alma, su simpatía, su amor por la naturaleza, la pasión por sus compromisos, su sencillez, su inteligencia, me impactaron. Mi familia y yo hemos tenido el privilegio de su amistad por ya varios años. Hemos compartido paseos a la montaña, nos hemos encontrado en momentos de dolor frente a distintas circunstancias de nuestras vidas. Hemos conocido a sus padres, una pareja maravillosa que marcaron con su ejemplo a Diego.
Sabemos de su generosidad y compromiso con los más pobres a través del programa SUBE y de su entrega y ejemplo a los jóvenes, a través del Club Andino Alberto Hurtado.
Diego tiene una tremenda vocación para servir a Jesús, con una gran consecuencia de vida y fe. En su caminar han existido momentos de dudas o dificultades, sin embargo, hoy lo siento muy contento, con una fuerza y alegría que contagian. Percibo que sus cualidades personales, su estilo, reflejan lo mejor de la espiritualidad ignaciana, hoy más necesaria que nunca para promover los valores de Cristo en una sociedad confundida por el consumismo.
A Diego lo queremos y admiramos en nuestra familia y estoy seguro que comparten estos sentimientos, su gran cantidad de amigos.
Jorge Muñoz SJ
Asesor CVX Jóvenes y Adultos Puerto Montt
Diego es un jesuita en donde la alegría ha tomado cuerpo. Dinámico, creativo, incansable –aunque agotador para otros-, siempre corriendo para alcanzar a dar abasto a cada una de las iniciativas en las que se involucra. Ya sea subiendo cerros, presidiendo una liturgia, amenizando una fogata, invitando a rezar, haciendo deporte, todo es medio para contagiar y transmitir esa inmensa alegría y consuelo que el Señor le ha regalado. Todo ese dinamismo y creatividad nacen de su profundo convencimiento que la vida recibida es para compartirla, y ser jesuita es el modo en que ha querido ofrecerla. Así, otros, ya sean niños, jóvenes o adultos, con su ayuda podrán hacer la misma experiencia que a él le ha llevado a encontrarse con el Señor que le inyecta toda la energía que regala.
Para mí, ser compañero de Diego ha sido un regalo que no se acaba de descubrir, pues cada día sorprende con algo nuevo. Tal vez, su cercanía ha sido una oportunidad de encontrarse con la jovialidad del mismo Señor. Creo que su estatura, su risa transparente, su ruda delicadeza, sus zancadas de gigante generoso, su corazón acogedor de todos y cada uno, su espíritu sencillo, inevitablemente se hacen contemplación de la graciosa compañía y bondad del Señor. Diego es un hombre bueno, muy bueno, y eso emociona.
Marcelo Camus
Estudiante MBA, Colorado University at Boulder. Fundador y ex-Presidente Club Andino Alberto Hurtado
Con Diego fuimos compañeros en el colegio San Ignacio EB. Rápidamente nos hicimos amigos: ambos compartíamos el gusto por el campo, la naturaleza y los deportes al aire libre, pasiones que nos han llevado a hacer viajes en bicicletas, expediciones a Patagonia y decenas de ascensiones en la Cordillera de los Andes.
Me saqué la lotería con un amigo como Diego y creo que los jesuitas también. Generoso, desprendido, sencillo y profundo, Diego siempre tiene palabras buenas y positivas para la gente. Cuando me contó que quería ser cura casi me muero. Fue una extraña mezcla de felicidad y sorpresa.
Me parece que fue una decisión acertada para Diego desarrollar su vocación sacerdotal con los jesuitas básicamente porque le ha permitido crecer íntegramente como persona y espíritu, esto es en su vocación social y de servicio, búsqueda espiritual e intelectual en sus anhelos de explorar la naturaleza, obra de Dios. Esto último ha sido importante para él porque Diego tiene una relación fuerte con la naturaleza, como fuente de inspiración y de encuentro con Dios. Estas cualidades le han permitido aportar mucho en el desarrollo del Club Andino Alberto Hurtado, donde ha sido por años socio y director espiritual, y en el último tiempo en el emprendimiento de Sube, donde educa a niños a través del montañismo y el excursionismo.
Diego es un hombre especial. Intenso en la acción y ponderado en el pensamiento. Apasionado por muchas cosas, pero equilibrado en su combinación. Tenemos que dar gracias por tenerlo entre nosotros y por su vocación, porque inspira y nutre con su ejemplo de entrega y amor a Dios.
Alberto Michelena SJ
Estudiante jesuita uruguayo, etapa Teología
Desde mi llegada a Chile para estudiar teología, Diego ha sido uno de mis cinco compañeros de curso, comunidad y, muchas veces, de estudio. En él encontré un gran compañero.
Me imagino que en su historia comparte de su amor por la naturaleza, en especial por la montaña, y del encuentro con Dios que ésta le permite. Admiro cómo ha querido compartir esa pasión con los demás. Lo saben muchos: los chicos de SUBE, familias y alumnos del Bosque, el Club Andino P. Hurtado y también tantos extranjeros que hemos llegado a estas tierras. Sé que su generosidad se funda en que vive esta experiencia como don para compartir con los demás. Pero no sólo se ha ocupado de compartir sus pasiones sino de organizar y acompañarme en las propias, como, por ejemplo, marchar a caballo por los cerros.
Su generosidad también me ha permitido conocer su familia, su Curicó y su Pichingal queridos… sus raíces. Conocerlo más no ha sido sino confirmar lo que uno ve en él desde que lo conoce; por que Diego es una persona transparente, sin dobleces, sencilla; como decimos en Uruguay sólo de pocas personas, es un “buen tipo” (a pesar de que se roba el chocolate de la despensa de la comunidad).
Sobretodo, doy gracias a Dios por que hemos sido compañeros en nuestras luchas cotidianas, en nuestros deseos de entrega y debilidades. Sé, por ejemplo, que si se frota compulsivamente las manos y emite un grito agudo particular, realmente imposible de escribir (según mis compañeros es propio de la zona de campo), es por que está muy urgido por trabajo o estudio.
He sido testigo de su sincera búsqueda de lo que Dios quiere para él, y confío en que su fidelidad le hará dar muchos frutos.
Mi única queja es que no le interesa ir a Uruguay… allá no hay cerros!
Agustín Denegri
Estudiante de Ingeniería Comercial
Tuve la suerte de conocer a Diego hace un par de años como líder de una ascensión escolar y desde aquel día pude apreciar su amor por la montaña, por la vida y por Cristo. Después, con el paso del tiempo, hemos desarrollado una gran amistad que nos ha permitido tener grandes proyectos en común, como el apostolado SUBE y la expedición "Subir para servir" entre otros. Todas ellas experiencias inolvidables, en las cuales Diego ha sido parte fundamental para mí, por la confianza que inspira y la sabiduría que sin quererlo transmite a los que lo rodean.
Siempre me ha sorprendido su constante afán por vivir intensamente la vida y su admiración por las cosas simples, lo que invita a diferenciar lo verdaderamente esencial, de lo irrelevante de las cosas que nos pasan. Por otra parte, ver cómo goza de un amanecer en la cordillera, o cómo se maravilla ante la belleza de un paisaje nevado, me ha hecho reflexionar sobre la verdadera participación de Dios en la creación y así he podido entender las diferentes maneras en que Él nos regala la fe.
Diego es un hombre de grandes virtudes; de gran cercanía con la gente, de un carisma tremendamente humano, de un espíritu noble y conciliador, y de una permanente disposición a brindar una palabra o un consejo al amigo que lo necesita. También destaco su infinita generosidad, en donde su capacidad para ofrecerse y servir al prójimo, lo hacen ser un verdadero “fuego que enciende otros fuegos”, en el sentido de que siempre está abierto a compartir con la gente lo que a él le ha traído cosas positivas, ya sea felicidad, paz interior, o cercanía a Dios.
En su vocación jesuita veo reflejadas muchas de las cualidades de Diego; es un verdadero ejemplo de consecuencia, de entrega y compromiso por las cosas que cree y sueña, pero a la vez, sabe perfectamente la importancia y el significado de la libertad dentro de los planes que Dios tiene para él. Es por esto, que sin duda está llamado a ser un gran sacerdote y a enseñar, con la humildad y sencillez que siempre lo ha caracterizado, que las cosas que se hacen, deben realizarse con pasión, tal como lo haría Jesús.
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