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Otros hablan de Marcelo Gidi SJ:

Patricia Concha B.
Traductora, miembro de la Comunidad CVX La Posada

Conocí a Marcelo en la época en que él estudiaba derecho en la Universidad de Chile. Pintaba para abogado... ahora es Doctor en Derecho Canónico. Recuerdo nítidamente su entrada a la Compañía de Jesús y, luego, la ceremonia en que se ordenó como sacerdote jesuita junto a mi hermano Pablo Concha s.j. Así las cosas, se podría decir que con Marcelo somos familia porque él es “hermano de mi hermano”.

Marcelo es actualmente el asesor de mi comunidad CVX. Tras su regreso a Chile, luego de su estada en Roma, mi comunidad, “huérfana” de asesor en ese entonces, le propuso adoptarnos. Afortunadamente, para nosotros, aceptó el desafío. De eso, hace ya 3 años. Aunque con todos tenía una historia de amistad de mayor data, Marcelo supo asumir su rol de conductor con mucha claridad. Creo que su presencia en nuestra comunidad ha sido muy gravitante, diría crucial. A fuerza de convicción en la fe y de una gran paz y alegría, que contagian, Marcelo camina a nuestro lado con gran delicadeza y generosidad. Es un hombre reflexivo, estudioso, muy observador y con gran intuición, que hace gala de un gran humor y empatía, pero a la vez de una gran profundidad en la fe y certidumbre en la ruta.

Pienso que Marcelo nos ha ayudado a centrar la mirada en torno a tres grandes ejes: cómo crecer en nuestra fe, cómo vivir la espiritualidad ignaciana en comunidad y cómo hacer carne la búsqueda del Reino. En lo personal, agradezco profundamente a Marcelo sus pistas para la vida desde una perspectiva espiritual que invita a asumir nuevos desafíos y a aceptar con cariño lo vivido. En lo comunitario, valoro enormemente su fiel compañía en las alegrías y en las pruebas, en las tareas apostólicas que hemos asumido como comunidad. Ahora último, muy especialmente, agradezco entrañablemente su compañía fundamental en el grave accidente que sufrió uno de nuestros miembros, ahora en rehabilitación. Nos ayudó a dar una lectura posible cuando se hacía difícil y la esperanza flaqueaba.

En fin, creo que Marcelo es un gran pastor, un amigo muy querido.

Juan Guillermo Espinoza
Amigo, miembro de una comunidad acompañada por Marcelo

Conocí a Marcelo hace sólo un par de años. Fue pura suerte, unos amigos nos invitaron, con mi señora, a participar en una comunidad donde desde hace muy poco tiempo también se había integrado él. Increíblemente casi al mismo tiempo que nos iniciábamos en la comunidad, Marcelo comenzó a celebrar la misa a la cual yo asistía. Nada de esto puede haber sido casualidad.

La compañía de Marcelo en la comunidad y en otros momentos de mi vida ha sido de alto impacto. Casi por antítesis a este impacto, Marcelo es una persona muy serena, pero no se confundan, eso no implica falta de determinación. Es asertivo, disciplinado y con una gran claridad mental. Y estos dones los acompaña con una voluntad ignaciana.

Tengo que ser sincero al decir que no sé exactamente que implica tener una vocación jesuita. No tuve la suerte de crecer en un ambiente ignaciano. ¿Tendrá que ver con la manera cercana y alegre con que Marcelo comparte sus opiniones? ¿Será el profesionalismo y preparación con que transmite sus ideas? ¿O quizás la sencillez y humildad que refleja su actitud? Probablemente es la aproximación espiritual a los temas.

Para mí, la amistad con Marcelo es una fuente de profunda alegría. Conversar en comunidad, compartir momentos alegres y otros difíciles, y rezar juntos, nos ha permitido crecer como cristianos. Definitivamente, su compañía ha abierto nuevos caminos para acercarme al Señor. Y por eso sólo puedo agradecer.

Jaime Castellón SJ
Superior Comunidad del Santísimo Nombre de Jesús, Valparaíso

Marcelo es alguien reconocido y respetado por su inteligencia. Es doctor en Derecho Canónico. Actualmente presta servicios importantes en la Iglesia gracias a los conocimientos que ha adquirido. Se le consulta sobre muchos temas, porque sus apreciaciones son siempre interesantes.

Pero lo que más resalta en él es su sencillez, su espontaneidad, su sociabilidad. Es una persona transparente. Por eso es que tanta gente lo quiere. Es como un niño. ¡Hay que ver una película con él, y verlo cómo se emociona, se ríe, se asusta…!

Así vive su fe y su ministerio sacerdotal: con capacidad reflexiva y con sencillez. Realiza labores de investigación y de enseñanza; pero también acompaña espiritualmente a muchos, con sabiduría y cercanía, con claridad y misericordia. Tiene la autoridad de un líder y es firme en sus apreciaciones; pero al mismo tiempo es muy alegre, festivo y accesible a todos.

Es sacerdote. Es ignaciano. Es un muy buen amigo.

Marianela Álvarez
Amiga

Con Marcelo somos amigos hace más de treinta años. Nos conocimos en el colegio Instituto de Linares, y hasta el día de hoy, siempre ha estado presente en mi vida y en la de mi familia. Ha sido un pilar fundamental todos estos años, donde gracias a él hemos aprendido a valorar aún más el sentido de la religión.

Marcelo se caracteriza por ser una persona alegre, sencilla, y sobre todo muy preocupado por los demás. Con mis hijas tiene un gran contacto lo que demuestra la cercanía que tiene con los jóvenes. Para nosotros es un todo terreno, podemos hablar desde temas simples hasta los más tabú.

Desde que supo que su vocación era ser sacerdote, lo he visto siempre motivado, queriendo saber más, y estudiando sin parar, lo que da una gran alegría al ver lo feliz que es con lo que hace y siempre dispuesto a entregar lo mejor de sí. Es un gran sacerdote y un gran amigo.