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Otros hablan de Miguel Yaksic SJ

FRANCISCO JIMÉNEZ, S.J.
Destinado a Tercera Probación en Cuba

No es difícil hablar bien de Miguel. Hace un año estuvo trabajando un mes en la parroquia Sacred Heart en Richmond, Virginia, en la costa este de Estados Unidos; yo acabo de pasar por esa parroquia y la gente no dejó de hablar de Miguel todo el tiempo que estuve. Es una parroquia “tomada” por los inmigrantes mexicanos, salvadoreños y guatemaltecos. Gente buena, muy sencilla y sedienta de Dios en medio de su lucha turbulenta por sobrevivir. Ellos estaban profundamente agradecidos y encantados con los talleres que les dio Miguel y con su presencia cercana. Un joven me contó que con Miguel había ido por primera vez a un retiro en silencio y que inicialmente estaba muy asustado, pero que él lo había guiado con tanta sabiduría y cariño que se había convertido en la experiencia de Dios más importante de su vida. Una tarde el párroco me invitó a visitar a una familia mexicana que tras mucho esfuerzo había prosperado y era engranaje fundamental de la parroquia. Apenas llegué, lo primero que hizo el dueño de casa fue llevarme a su dormitorio, allí me mostró un papel impreso enmarcado y colgado en la pared. Era el texto de “Huellas en la Arena” con algunas palabras y la firma de Miguel. El hombre de piel curtida y bigote charro me dijo, esto me lo dio Miguel y cada vez que tengo problemas me acuerdo que Dios me lleva en sus brazos.

Me gustaría poner hoy un micrófono en la Parroquia Santa Mónica - San Agustín de Boston, donde Miguel trabajó dos años mientras estudiaba Teología, y preguntar a la comunidad de inmigrantes dominicanos (la mayoría ilegales) cómo fue su experiencia con Miguel. Dirían – estoy seguro - que lo extrañan, que fue su pastor, que era firme y claro, que era flexible para incorporar la cultura dominicana a la liturgia y la vida parroquial, pero era directo y asertivo cuando había que enfrentar los chismes, las rivalidades y las luchas de poder. Que los desafiaba a crecer sin quitarles protagonismo.

No ha sido difícil para mí ser amigo de Miguel. En la Compañía de Jesús la amistad es la columna vertebral de nuestra vocación. Mientras más amigos somos, mejor cumplimos la misión, mejor apostolado hacemos. Con Miguel eso es fácil. Aprecio su honestidad y su pasión profunda, no te hace “dinámica” para decir que te quiere o que quiere a la gente con la que trabaja, simplemente la quiere, está ahí, tiene la palabra justa, sin aspavientos, sin miel. Muchos valoramos esa cercanía auténtica y sobria. Miguel no tiene gestos fingidos en su pasión por las personas y por la Iglesia; no es una pasión alocada, fuera de cauce, es más bien inteligente, ponderada, atinada. Cuando muchos, especialmente los jóvenes, tenemos que lidiar con tanta telaraña televisiva y publicitaria, con orillas adictivas y tantos deseos inflados y corazones divididos y fragmentados, esa honesta y profunda pasión conquista, seduce.

BERNARDITA RIESCO
Miembro de CVX Santiago, Socióloga

Miguel es un gran hombre, un amigo muy presente y cercano, un jesuita fuertemente arraigado en el amor y las promesas de Dios. Lo conocí el 2005 cuando participé del Campamento de Formación de CVX jóvenes y él estaba por regresar a Santiago luego de colaborar por un tiempo con la comunidad de Concepción. Por los días en que llegó a Santiago yo estaba buscando acompañante espiritual, era para mí un momento vital de muchos cambios y pocas certezas, y encontrarlo fue un regalo inmenso.

Me acompañó fiel y pacientemente durante 2 años y luego partió a Boston para seguir su formación. Afortunadamente esos años de distancia geográfica no fueron impedimento para seguir acompañándonos mutuamente en nuestros nuevos caminos y desafíos y en la profundización de nuestras vocaciones y de nuestra amistad. Sin duda, Miguel ha sido una de las personas que me ha desafiado y ha alentado más fuertemente mi vocación y mi compromiso laical.

Durante estos años de compartir con Miguel he conocido a un hombre profundamente enamorado de Cristo y su mensaje, un jesuita feliz de ser jesuita, responsable, estudioso, transparente y humilde, que no teme reconocer sus limitaciones y pequeñeces, porque habiendo experimentado en su vida que las promesas de Dios se hacen carne, se siente confiado y sostenido en el amor incondicional del Señor. Y todo esto se ha visto reflejado y concretado en instancias del último tiempo como su ordenación, primera misa y los días que han seguido, estos han sido –para mí también- momentos de gran alegría y gratitud por su vida, por la familia en la que creció y conoció a Jesús y por su vocación. En ellos se ha confirmado una vez más su enorme humanidad, su gran compasión y su real deseo de que nuestra Iglesia y el mundo entero sean “un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz” donde todos tengan un lugar y vivan en la esperanza de los hijos de Dios.

Creo que la nueva misión que el Señor le ha regalado trabajando con los secundarios de nuestra CVX es una gran oportunidad para poder alentar en otros jóvenes el compromiso e identificación con los deseos de Jesús, la urgencia que él mismo siente por la justicia, y el amor por Cristo encarnado en aquellos a quien Él llamó bienaventurados.

Tengo la certeza de que valiéndose de Miguel, el Señor seguirá obrando grandes cosas, y considero que es motivo de gran alegría y esperanza para todos nosotros –ignacianos y cristianos en general- conocer ahora a un sacerdote que esté feliz de entregar su vida libremente para que otros nos encontremos más de cerca con Dios y con nuestros hermanos.

GABRIEL ROBLERO, S.J.
Asesor CVX Jóvenes Santiago

Me resulta fácil hablar de Miguel. Somos compañeros de generación en la Compañía de Jesús. Nos conocemos bien desde que entramos al Noviciado en Melipilla, el año 1998. Aunque antes también nos ubicábamos por CVX, por Scouts, por ser ambos ex alumnos del Colegio San Ignacio El Bosque.

A Miguel le tengo un especial afecto. Me siento cercano a él. Por ello, me gustaría hacer su punto de vista sobre tres momentos: el pasado, el presente y el futuro.

El pasado. Recuerdo a Miguel viviendo desde los primeros días como jesuita, entregado, con gusto y pasión. Con un interés y dedicación por vivir cerca del Señor, preocupado por servir, anhelante y siempre buscando el modo de hacer llegar el Evangelio a los demás, de transmitir la urgencia de los pobres, de transformar el mundo para que sea un lugar más justo. Creo que define muy bien a Miguel una frase del Padre Arrupe: “la Eucaristía no estará completa hasta que exista hambre en el mundo”. Para vivir su vocación Miguel ha sido fiel en su formación, en sus estudios, y siempre lo he sentido muy volcado en los apostolados que ha realizado. Para mí ha sido muy inspiradora su pasión apostólica y su modo de involucrarse en tantos lugares donde sirvió: en la parroquia Jesús Obrero, en Concepción, en Infocap.

El presente. Hoy tengo una gran esperanza. Estoy seguro que como Asesor de CVX Secundaria Miguel hará una gran labor pastoral con los jóvenes. Es un gran formador. Antes de entrar a la Compañía fue dirigente Scout y fue un gran jefe de la Tropa Cruz de la Montaña en el Colegio San Ignacio El Bosque. Reconozco en él un instrumento de Dios para transmitir el Evangelio al mundo de hoy, a los jóvenes, para contagiar a otros en el compromiso de la fe y la justicia. Miguel tiene un enorme corazón, deseos de amar y de ser fiel al Señor. Esto, tanto él como todos los jesuitas, lo debemos cultivar siempre, especialmente la intimidad con el Señor que nos hace entregar la vida por completo.

El futuro. Miguel es un gran apoyo para la vocación de otros. Yo no entendería mi propia vocación si no es vivida en amistad con otros jesuitas. En Miguel yo puedo encontrar apoyo, le pido consejos, me dejo inspirar por sus puntos de vista. Por eso pienso que la vida futura de Miguel será de mucha amistad. Los jesuitas tenemos hoy grandes desafíos en nuestra misión y juntos los debemos enfrentar. Estoy seguro de que Miguel no dejará nunca de entregar su sabiduría, su inteligencia, su amor por Jesucristo, su fervor por transmitir el Evangelio, su compromiso por los pobres y la justicia. Junto a él se me vienen a la mente muchas palabras: entrega, pasión, crecimiento, compartir, servir, amar, ayudar a otros, fidelidad.

EDUARDO GAVILÁN
Ex Alumno de Infocap, Coordinador Comunidad Trabajadores Infocap

Conocí a Miguel el año 2005, cuando llegué a trabajar a Infocap en la Comunidad de Trabajadores, una agrupación de ex alumnos de la institución.

No es difícil hablar de Miguel. Aunque veníamos de mundos y realidades distintas, al momento de trabajar esto nunca fue un obstáculo. Por el contrario, cada uno con su historia logramos construir tal vez unas de las mejores etapas de la Comunidad.

Recuerdo algo que lo retrata tal cual es: verlo conmovido, emocionado y reflexivo ante un dirigente sindical que nos contaba su historia de vida.

Me sorprendió la rápida conexión que tuvo con la gente, francamente es una persona excepcional. Trabajador, muy buen amigo, inteligente, alegre, siempre sonriente… como decimos nosotros, un gallo muy derecho.

Cuando se fue a estudiar fue un golpe duro del cual costó levantarse. Aprendí a admirar y a querer a este compañero que creo marcó una etapa muy importante en mi vida tanto en lo personal como en lo laboral.

Creo que algún día la vida nos volverá a juntar y vamos seguir trabajando por nuestra gente que tanto necesita. Probablemente terminará su tarea pendiente de convertirme, como siempre dijo.

Al terminar, solo decir que es un privilegio ser amigo de Miguel y haber trabajado juntos... y que siga siendo el tremendo ser humano que es.

JUAN CRISTÓBAL PASINI, S.J.
Colaborador Pastoral Colegio San Ignacio Alonso de Ovalle, destinado a estudios de postgrado en el extranjero

Con Miguel nos ha tocado compartir muchas etapas de nuestra formación en la Compañía.  Siempre he visto en él a un hombre apasionado por la justicia y por cada una de las cosas que realiza. El amor a los más pobres es lo que constantemente lo está movilizando, y esto lo he podido constatar desde que estaba en el noviciado.  

En Miguel veo a un compañero con una tremenda fidelidad a la Compañía, porque la Compañía de Jesús se ha transformado en su casa.

Es un regalo ver a este compañero recién ordenado, porque tengo la certeza que podrá ser un pastor para todos... sin exclusividades, porque Miguel entró a la Compañía para ser un jesuita en el mundo y para el mundo.

Uno de los grandes talentos de Miguel (y que lo agradecemos profundamente) es su capacidad de criticar para ayudar a construir sueños, deseos y esperanzas de muchos.

Miguel es un hombre que con sus gestos y palabras nos habla de Dios.

PAULINA HENRIQUEZ
Miembro de CVX Concepción, Ingeniero Civil Industrial

Si mal no recuerdo, Miguel llegó a Concepción como Maestrillo en el año 2003. En aquel tiempo yo pertenecía a la CVX de jóvenes, que por esos días era un grupo pequeño pero muy comprometido y entusiasmado por crecer. En esta misión, Miguel fue un pilar fundamental. Muchos de los jóvenes que pudimos compartir con él, recordamos aún las innumerables iniciativas que impulsó, tales como la campaña 1+1 para hacer crecer en número a la CVX, la SEMASOL, La Sorta, que funcionó por casi 2 años en nuestra ciudad, su apoyo incondicional como asesor eclesiástico tanto de secundarios como jóvenes y su importante trabajo en la creación de un cuerpo de guías para la rama de jóvenes, lo cual contribuyó a la creación de lazos muy fuertes que aún se mantienen en la comunidad regional y permitió darle una cierta estructura y orgánica a la CVX para enfrentar la etapa de crecimiento que vivimos.

Particularmente, tuve además la oportunidad de compartir con él más de cerca, como guía de nuestra comunidad Traungenechén. Entre lecturas de periódicos, reportes del PNUD, revisiones de vida y salidas "jolgóricas" nos acompañó en nuestra formación como estudiantes y futuros profesionales, motivando en nosotros el deseo de mantenernos atentos a los signos de los tiempos para llevar el mensaje de Cristo, y no ser indiferentes al dolor de los más necesitados. Su gran entusiasmo, su particular humor, su calidez y su sencillez son características que sin duda dejaron una huella en nuestra comunidad. Especialmente su incansable vocación por la justicia y su convicción de que un mundo más humano es posible, nos movió en diversas ocasiones a soñar y lograr cosas inimaginables...entre ellas, los seminarios de Responsabilidad Social que durante 2 años consecutivos realizamos en el marco de las actividades del mes de la solidaridad, dirigidos a la comunidad penquista en general.

Me atrevería a decir que su gran cercanía y carisma lo ha puesto dentro de los jesuitas más queridos de nuestra comunidad... creo que una clara prueba de ello fue la gran concurrencia de los penquistas a su ordenación el pasado mes de junio, que seguramente a muchos sorprendió. Personalmente, haber compartido con Miguel durante mi paso por la CVX de jóvenes marcó en mí la opción de servir a la comunidad cevequiana regional y comprometerme a vivir mi fe desde la espiritualidad ignaciana. Ha sido además, motivo de mucha alegría y una gracia del Señor, poder ser testigo de los frutos que su vocación ha dado y que sin duda aumentarán cada día más.

Pido al Señor que lo acompañe y lo fortalezca día a día, para que siga creciendo en amor y fidelidad al llamado que con tanta entrega y generosidad ha aceptado para construir el Reino de Dios en la Tierra.