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ComunidadMi comunidad es profundamente apostólica. Se conversa y discute mucho. Tengo la suerte de vivir con los padres Fernando Montes y Felipe Berríos, que son tipos muy universales. Los tres vivimos en una vivienda básica de 36 metros cuadrados, al lado de Infocap. Convivimos con los vecinos. Yo diría que esta comunidad me ha ayudado a atreverme a asomar la nariz en lugares donde hace diez años atrás probablemente no me hubiera asomado. Antes yo me iba mucho más a la segura, a lugares tradicionalmente jesuitas, conocidos, con gente conocida. Pero el dinamismo de Infocap y de mi comunidad me mueve a ir a lugares donde soy totalmente extranjero. Y eso es interesante. Aunque seamos pocos, igual somos una comunidad super jesuita. Discutimos con pasión, nos hacemos bromas como cualquier grupo de amigos, cocinamos juntos, nos reímos. Se habla mucho de la Compañía, de nuestra misión. También de país… tenemos muchos invitados, gente diversa nos ayuda a reflexionar hacia dónde vamos como nación, eso a mi me encanta. Disfrutamos mucho, lo pasamos muy bien, dentro del poco tiempo que tenemos para estar juntos. Hablamos por teléfono en el día… si tengo un problema, una alegría, una pena, a los primeros que llamo es a ellos, junto con mi hermano. Son dos muy buenos compañeros y amigos. En cada una de las comunidades que he tenido, he ido descubriendo que la vida religiosa te produce un consuelo interno muy fuerte. La vida religiosa y la vida de la Compañía de Jesús yo diría que plenifica. No hay mucho espacio para la amargura, nosotros nos sentimos felices de ser sacerdotes, de la misión que tenemos, nos sentimos profundamente humanos. Los votosCuando uno es más joven, siempre tiene la sospecha de que el voto de castidad es el más complicado. Sin duda tiene sus momentos de dificultad, todos tus amigos se casan, empiezan a nacer sus hijos, y eso evidentemente te afecta. Nuestro celibato es una opción, pero no es una opción que nos deje indiferentes, nosotros somos hombres hechos para amar. Un jesuita que no estaba preparado para formar familia, tampoco sirve para ser jesuita. Pero yo diría que por lo menos para mí, el voto que más problemas me genera es el de la obediencia. Esto de tener que partir. De llegar a un lugar, echar raíces y después tener que despedirse y comenzar nuevamente en otro lugar. Esto tiene un costo emocional, afectivo, de dejar gente y amigos. Pero también hay un darse cuenta de que nosotros somos jesuitas no sólo para realizar nuestro propio proyecto, sino que estamos para realizar un proyecto que le pertenece a Dios. Puedes estar haciendo A te mandan a hacer Z. En esto hay una renuncia. Nosotros somos un cuerpo apostólico y estamos al servicio de las necesidades de ese cuerpo. Nuestra misión es el reino de Dios. No es la satisfacción de nuestras búsquedas y quereres. Eso requiere una experiencia de Dios muy profunda, madura, y una identificación muy grande con la Compañía. Estar donde hay que estarMe encanta moverme, subir, bajar. Ando hartas horas al día en auto, aunque ahora con las autopistas es mucho menos. Mi cuenta del TAG es bien grande. Pero me encanta eso, yo creo que el padre Hurtado nos metió en la sangre a los jesuitas que los medios están en función de los fines, y para mi auto, picante, todo lo que quieras, es esta posibilidad de moverte rápido, de estar donde hay que estar, de estar con unos y con otros, debo reconocer que a mi personalmente me genera una libertad super grande. |
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